Halloween: ¡fiesta para satanás!: Pastor Álvaro Vázquez

Halloween: ¡fiesta para satanás!: Pastor Álvaro Vázquez

Ojinaga Chih.- Halloween es una fiesta satánica, el cristiano no puede rendirse ante la avalancha invasiva de propaganda que hace el mundo para que participemos de las cosas del diablo dijo ayer el Pastor Álvaro Vázquez, presidente de la Alianza de Iglesias Evangélicas de Ojinaga y la región.

“En otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz” (Efesios 5:8)

Tu comportamiento como cristiano

Desde el Antiguo Testamento, Dios advierte que no deben imitarse a los paganos que promueven lo diabólico, y sí en cambio hay que entender que Dios ha dado cosas diferentes (Deuteronomio 18: 9-14). No hay por qué celebrar a brujas, duendes, monstruos y demás, ni promover que se tome el mal como un juego. Dice San Pablo:

"Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas (Efesios 5:11). En cambio, "Mira pues, no suceda que la luz que en ti hay, sea tinieblas. Así que, si todo tu cuerpo está lleno de luz, no teniendo parte alguna de tinieblas, será todo luminoso, como cuando una lámpara te alumbra con su resplandor" (Lucas 11: 35-36)

Halloween es un evento satánico. No es "neutro", porque el mal no es neutro. Las pequeñas cosas le importan a Dios:

"El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto"(Lucas 16: 10) La mal llamada "fiesta" de Halloween es memorial pagano que se mantiene con sus elementos iniciales. ¿Acaso adornar casa u oficina con imágenes de monstruos, brujas o imágenes o signos del mal, es una diversión sin significado? ¿Y qué enseñar a los niños que el mal es un juego, y es correcto?

"Y cualquiera que haga tropezar a algunos de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar" (Mateo 18: 6) El origen de "Halloween". Hay dos noches especiales para la brujería: el 30 de abril y el 31 de octubre. Ambas noches corresponden a celebraciones celtas. La primera es la noche de walpurgis ("Beltaine" era la fiesta celta del día siguiente), la segunda -más mentada- es Halloween.

La palabra halloween es una contracción de una frase en inglés que significa "víspera de todos los santos" (All Hallows' Eve), o sea la víspera de la fiesta de todos los santos, la fiesta católica que pretendió reemplazar la conmemoración pagana del año nuevo de los celtas, los mismos que construyeron Stonehenge en Gran Bretaña y que en realidad eran pueblos variados pero de cultura similar, principalmente del nororiente europeo, aunque en diferentes épocas ocuparon otros territorios incluído lo que se llamó Galacia en Asia Menor.

Desde antes de la llegada de los romanos, el 1 de noviembre los celtas celebraban una fiesta de la tierra y la naturaleza, Samain, en la transición entre el verano y el invierno.

La víspera ("Oidhche Shamhna"), se seguían ciertos ritos y costumbres porque se asumía que espíritus de toda clase circulaban con libertad pues los límites entre el mundo de los muertos y de los vivos se desvanecía, de manera que cosas como comunicarse con ellos ocurrían esa noche. Los sacerdotes celtas, los druidas, recogían las bayas del muérdago y otros elementos mágicos y hacían predicciones sobre el futuro.

No en vano se denomina a la noche del 31 de octubre "la noche de las brujas", pues aún hoy es una noche en que brujos y amigos del satanismo se reúnen por considerarla especialmente apta para sus infames quehaceres. El árbol sagrado de los celtas era el roble.

Está dicho con toda dureza en el Apocalipsis:

"Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas de la ciudad. Más los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira"(Apocalipsis 22:14-15).

La época del año que se avecinaba, el invierno, era de escasez de alimentos y de muerte de la naturaleza. Según creencia popular,esa noche quienes habían muerto en el año retornaban y en muchos casos debían ser guiados al otro mundo, a veces utilizando nabos huecos (se discute si los celtas usaban calabazas).

Se encendían hogueras al aire libre y todo el pueblo participaba dejando las casas a oscuras y frías para que los espíritus no las encontraran agradables para permanecer en ellas, por eso también se hacían reuniones ruidosas para que no creyeran que iban a encontrar tranquilidad, a más de que se dejaba comida en las puertas para que -en últimas- los espíritus no tuvieran que entrar si tenían hambre.

También espíritus malignos, brujas y duendes andaban por ahí, de modo que se tallaban caras espantosas en nabos para ahuyentarlos, si bien para mayor seguridad y con el fin de engañarlos las personas se disfrazaban o se pintaban la cara, pues podían intentar entrar en ellos.

Las hogueras ardían y, en ocasiones, algunas personas eran incineradas en ellas como sacrificio. En lo que hoy es Irlanda, estas hogueras que ardían en lugar de los fuegos caseros, comenzaban con antorchas provenientes del fuego sagrado de los celtas en un sitio de ese país. Los celtas arrojaban en las hogueras los huesos del ganado sacrificado para la festividad, de aquí que en inglés hoguera se diga "bonfire" de "bone" (hueso) y "fire" (fuego).

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